Golpe de Calor
El golpe de calor puede afectar a personas de cualquier edad, en especial a los niños y existen dos aspectos importantes a los que se debe prestar atención: la hidratación y la nutrición.
Los síntomas
- Dolor de cabeza
- Vértigos y náuseas
- Confusión
- Convulsiones y pérdida de conciencia
- Piel enrojecida caliente y seca
- Respiración y pulso débil
- Elevada temperatura corporal, entre 41 y 42 grados centígrados.
Ante la aparición de los síntomas se debe mover a la persona afectada a la sombra, a un lugar fresco y tranquilo; hacer que mantenga la cabeza un poco alta, intentar refrescarlo mojándole la ropa, aplicarle hielo en la cabeza, darle de beber agua fresca o un poco salada. Y solicitar ayuda médica.
Medidas Preventivas
- Aumentar el consumo de líquidos sin esperar a tener sed para mantener una hidratación adecuada, evitando las bebidas alcohólicas o muy azucaradas
- Evitar comidas muy abundantes
- Ingerir verduras y frutas
- No exponerse al sol en exceso ni en horas centrales del día
- Reducir la actividad física
- Usar ropa ligera, holgada, de colores claros, sombrero, anteojos oscuros y protectores solares para la piel
- Permanecer en espacios ventilados o acondicionados.
Quemaduras
Respecto de las quemaduras debidas a la exposición a los rayos de Sol, los posibles daños varían de acuerdo con los horarios, la latitud, integridad de la capa de ozono que filtra la radiación y a ciertos factores de riesgo personales, como color de piel blanca, pecosa, que enrojese fácilmente sin broncearse, el color de cabello y de ojos claros.
También inciden los antecedentes personales o familiares de cáncer de piel o melanoma; presencia de gran número de lunares, algunos congénitos y otros adquiridos a partir de la adolescencia con características atípicas o "raras".
Protección del Sol
- Evitar la exposición solar entre las 10 y las 16 horas
- Refugio a la sombra y la exposición progresiva
- Cubrirse con ropas y usar cremas pantalla solar con factor de protección 15 o más, renovada periódicamente ante el contacto con agua o transpiración.
Es recomendable un control por el dermatólogo cada año y cada tres o seis meses si hubiera antecedentes de cáncer de piel o el médico lo indicase. El examen debe incluir toda la superficie cutánea (cuero cabelludo, plantas, ombligo, genitales) y extirpar lunares que no puedan examinarse, los que cambien o fueran sospechosos. Las fotografías ayudan a identificar cambios o las lesiones nuevas, tal como los exámenes con dermatoscopio. |